The Movie

Cuando el marido de su amiga viaja a El Cairo, por motivos de negocios, la vida de la protagonista cambia radicalmente.

Conoce a un exitoso egipcio, quien emprende una cruzada por conquistar el corazón de la española, absolutamente entregada a sus proyectos y que se niega a perder tiempo en el amor.

Con la ayuda del amigo común, ambos jóvenes entablan una amistad a distancia, que alimentada por la tecnología y los frecuentes viajes a la tierra de los faraones, acaba por convertirse en una historia de película.

Un año después, la protagonista sufre un grave accidente de tráfico que la aparta del trabajo para centrarse en su recuperación. Es entonces cuando la pareja decide dar el paso más importante de sus vidas: el matrimonio.

Así comienza una larga batalla burocrática, cultural y personal contra todas las oposiciones y dificultades que pretendían hacerlos desistir de sus propósitos. Pero, una vez más, el amor triunfaría para regalarles una vida llena de aventuras y desventuras, en una tierra exótica desde fuera y hostil desde dentro.

Esta es la historia de una soñadora que dejó atrás su mundo para hacer realidad un sueño.

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Largas son las horas

Largas son las horas…
Vacías las conversaciones por rellenar los silencios.
Inútiles las tareas por completar los tiempos.
Nada rueda sin ti.
Rutinas inacabadas,
truncadas de forma abrupta por el dolor de la nostalgia.
Lloros incensables en brazos no deseados.
Noches en vela, entre sueños angustiosos,
llamándote…
Nada es consuelo sin ti.
Somos piezas fundamentales de un único engranaje,
y las agujas no avanzan en este reloj asolado.
Las notas no afinan al compás binario de esta interminable semana.
Se nos rompió la melodía con la distancia
y los silencios destierran a los sonidos del pentagrama.
Largas son las horas, sin ti.

Regresiones

Llegamos a una ciudad estancada en el tiempo, cuya vida pequeña de barrio nos resulta
ajena, extraña, y nos transporta a tiempos pasados, casi olvidados, que vienen a nuestra
memoria como imágenes deslavazadas.

Sobre la guardería hay unas cortinas beige, con volantes naranja, muy parecidas a las
que mi abuela ponía en la ventana de la cocina. El bar viejo de la calle de paso huele a sardinas y me recuerda el olor a xurelos que  inundaba la casa en verano. El Kebab invade de olorosas especias la esquina y nos abre el apetito.

Las mujeres mayores hacen cola en la puerta del supermercado, esperando a que abra, y
se paran a comentar las novedades con las vecinas, con las bolsas colgando del brazo y
la cartera en la mano. Los hombres mayores salen a pasear temprano, enfundados en sus anoraks y con las gorras de paño de lana bien caladas. Los perros corren sueltos por las zonas ajardinadas y las aceras, ladrando a los coches, las bicis y las sillas de los bebés.
La gente se saluda y habla de acera a acera, a gritos, sin alterar la marcha ni reducir la
velocidad del paso.

Las escaleras del edificio de nueva construcción huelen a casa antigua, a perfumes
pasados de moda que se mezclan con los olores de los perros, las comidas aceitosas y
sobradas de ajo y el tabaco. Las flores en los balcones, los pájaros en las jaulas de las terrazas, la ropa tendida fuera, los tejados de teja naranja de las casa bajas, las reuniones en los bares y las ruidosas partidas de cartas o dominó.

Las fachadas oscuras, teñidas por la contaminación y el olvido, me recuerdan El Cairo; los
edificios de ladrillo visto, las afueras de Madrid y las casas de los trabajadores del polígono industrial, las casas baratas de los barrios obreros de mi ciudad.

Pero entre todo ello, hay algo que no recuerdo haber visto jamás. Las esquelas amanecen
pegadas en los portales de los edificios donde ha fallecido alguien, facilitando así la
asistencia al velatorio o al entierro y generando temas de conversación en las esquinas,
los establecimientos y los bares. Lamentablemente, desde que comenzó el año, casi a
diario encontramos nuevas esquelas y en días como hoy, incluso dos por portal y hasta
con fotos, lo cual, genera una angustia empática difícil de digerir. Definitivamente, vivimos en un lugar que nos sorprende a diario.